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domingo, 22 de mayo de 2011

Regata en el Triángulo del Diablo

Regata en el Triángulo del Diablo

"La abducción del Rosalie" (Photoshop sobre óleo de Pedro de Ximénez. Circa 2011. Col. Miskatonic University. Arkham, Massachusetts, EEUU).
Lo paranormal nos rodea. Abres una revista y te asalta un horóscopo chino; pasas frente a una farmacia y todo el escaparate es homeopatía y dietas milagro, levantas la tapa del water y hay una cara de Bélmez. Hoy, por ejemplo, comienza la regata Charleston Bermundas y te topas en Internet con varios desfaenaos como yo recordando la historia del famoso Triángulo del Diablo en el que pasan cosas de lo más misteriosas. ¿Ovnis? ¿Restos de energía atalante? ¿Vórtices espacio-temporales? ¿Monstruos marinos? ¿Erupciones de metano? Para algunos, no hay una explicación racional (pero 50 irracionales) para comprender las extrañas desapariciones de aviones y barcos en la zona.
Esta regata bianual (nacida en 1997) comenzó como un desafío entre amigos y, en esta ocasión, se ha convertido en un pequeño acontecimiento mediático en EEUU  gracias a la anunciada participación del ecce homo del humor Stephen Colbert. Este año participarán 12 embarcaciones que tendrán que recorrer las 777 millas que separan el Charleston Habor (Carolina del Sur) del Royal Bermuda Yacht Club. Curiosamente, dentro de los actos preliminares a la regata se realizó un curso de seguridad en el mar. Cómo repeler un ataque marciano no entraba en el programa. ¿Se les olvidó o nos ocultan algo?
La leyenda, dicen, data nada más y nada menos que de tiempos de Colón. En esa zona comprendida entre Puerto Rico, Florida y las islas Bermudas vio una extraña luz nocturna mientras la brújula se volvía loca. Desde entonces los fenómenos misteriosos se ha producido constantemente, y se han ido multiplicando a medida que aparecían libros sobre este enigma hoy casi olvidado, pero que en los 70 causó furor. Barcos y aviones desaparecidos sin dejar rastro ( y con todos sus tripulantes), nada menos que 2.000 según el experto Gian Quasar. El dato es de toda confianza: los dados no mienten.
Si aún hoy hablamos del enigma es, sobre todo, por la misteriosa desaparición –el 5 de diciembre de 1945- de una escuadrilla de cinco aviones y de otra aeronave que acudió en su búsqueda. El tiempo era bueno, unas simples maniobras, y de repente llegan mensajes en radio: los pilotos no solo no saben dónde están, sino que sus brújulas se han vuelto locas. La torre intenta contactar con ellos, pero lo único que saben seguro es que los pilotos no están donde dicen estar. Luego, el silencio y una operación rescate fallida. Nunca se supo más del Vuelo 19.

Contado así, te cagas. La verdad, en cambio, no es para tanto. El responsable de la misión –el teniente Charles Carroll Taylor– pidió sin éxito ser relevado justo antes de empezar ya que se encontraba mal. El tiempo, a diferencia de la leyenda, no era malo: era peor. Ambos factores influyeron en lo que, a día de hoy, todo el mundo considera que es la explicación más sensata: se desorientaron y se fueron hacia alta mar en su intento de regresar a la base.

El Vuelo 19 fue el ingrediente necesario para que el Triángulo de las Bermudas (o del Diablo) se convirtiera en una referencia del mundo de lo paranormal. Como en otros casos, el misterio nació en los 60, revistas de ciencia ficción (Fate y Argosy) sin que nadie le hiciera mucho caso. El éxito le llegó mucho después, a mediados de los 70. Lo único inexplicable es cómo alguien llegó a creérselo. Pero ahí estaba el escritor Charles Berlitz para vender millones de libros a costa de este misterio que nunca lo fue.

Algunos dirán que la regata Charleston Bermudas no pasa por el famoso triángulo. No digo que no tengan razón, sólo que eso nunca ha sido obstáculo para un buen misterio. Por ejemplo, el Rosalie desapareció en sus aguas en 1840. Lo encontraron intacto pero sin tripulación. En realidad, a día de hoy no existe una sola prueba de que ese barco existiera jamás como demostró Larry Kush en El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado. ¿Y qué decir del Mary Celeste, uno de los grandes enigmas del lugar? También se encontró en perfecto estado pero toda la tripulación había desaparecido. Es cierto, solo que eso fue a unos 4.800 kilómetros al este.

Pero ¿es cierto que en esa zona desaparecen más barcos y aviones que en otros lugares del mundo? La respuesta parece ser que sí. Según algunos, la respuesta puede estar en la existencia de monstruos marinos que acosan a los navíos, de agujeros en el tiempo que succionan las naves, de ovnis que abducen a los tripulantes… Podría ser, pero no es.

Lo cierto es que la zona lo tiene todo para que los que no se andan con mucho cuidado acaben en el fondo del mar. Desde la corriente del Golfo a las tormentas tropicales, pasando por trombas de agua, olas ‘asesinas’, huracanes… Casi lo extraño es que no desaparezca más gente en una zona que, cosa curiosa, la aseguradora Lloyd’s (la más importante del mundo) no cobra un plus por atravesar. Será que no es para tanto.
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/desde_el_mas_alla/2011/05/22/regata-en-el-triangulo-del-diablo.html

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