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sábado, 16 de marzo de 2013

La infidelidad es un negocio

La infidelidad es un negocio
Una periodista de Quo se ha infiltrado en las web para adultero y nos cuenta cómo son, quiénes las habitan y cómo funcionan
"La vida es corta. Ten una aventura". Este es el eslogan mundial de Ashley Madison, la pionera de las webs de contactos para infieles que acaban de aterrizar en España, y la más poderosa. Sus datos hablan por sí solos: está presente en 17 países y tiene más de 12 millones de miembros en todo el mundo (solo en España tiene 500.000). En cuanto a sus finanzas, según ellos mismos, la facturación de 2011 se cerró en unos 46 millones de euros, un montante parecido al de muchas de las empresas que cotizan en la Bolsa española. De hecho, según la revista Bloomberg Businessweek, que le ha dedicado su portada recientemente, el mercado de las citas por internet tiene un valor de entre 1.000 y 1.500 millones de dólares, de los que entre el 10 y 30% corresponde a las exclusivas para infieles. Tal ha sido su éxito en EE.UU. que su uso ha acabado con el cierre, por ejemplo, de los servicios para adultos de Craigslist.
 En España, sin embargo, son unas recién llegadas. Aparecieron en 2009, pero 2011 ha sido su año de consolidación. De hecho, en los últimos meses he recibido en mi correo un goteo incesante de mensajes con títulos tan sorprendentes como: “Enero es el mes oficial de los divorcios” y “¿Soñar con la infidelidad es engañar?” Así, parapetados tras estadísticas o estudios sociológicos de lo más provocadores, estas webs de contactos pretenden llamar la atención de la prensa y de paso conseguir publicidad gratuita. Y en cierto modo lo han conseguido. Mi curiosidad periodística me llevó a plantearme: ¿qué hay detrás de estas webs? ¿Quiénes son sus usuarios? ¿Por qué tal avalancha en este momento? Así que, para contestar a estas preguntas, decidí darme de alta como usuaria en algunas de ellas para ver qué pasaba.
Infiel 2.0
Lo primero que te preguntan en la mayoría de estos sitios es tu sexo y situación sentimental. Después, solo algunos datos sobre tu físico (altura, peso o constitución, y color de pelo y ojos), profesión, en algunos casos ingresos, tus gustos sexuales y a menudo una breve explicación sobre lo que te ha llevado hasta allí. En esta última, para disuadir a los más lanzados, me presenté como una mujer casada con una relación muy larga a mis espaldas buscando mi primera relación extraconyugal. “Abstenerse quienes quieran solo sexo”, sentencié. Aunque la razón de ser de este tipo de webs es precisamente mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, pensé que este perfil recatado me permitiría hacer preguntas sin despertar demasiadas sospechas.

En la primera de las webs en que me di de alta, tras los cinco minutos que tardé en rellenar el perfil, con solo dar al “enter” ya tenía al menos dos chats activos en la parte derecha de mi pantalla. Y es que en la mayoría de estas páginas las mujeres somos un bien preciado y siempre hay hombres al acecho cada vez que se inscribe una nueva fémina (tiene un sistema de aviso cuando esto sucede). Incluso en algunos, como Gleeden, ser mujer te permite tener una cuenta gratuita con los mismos privilegios por los que los hombres pagan entre 15 y 100 €.
Porque en la mayor parte de estos sitios te permiten hacer los primeros contactos gratis, pero después hay que pagar una cuota o comprar créditos para contestar mensajes e incluso chatear con quien nos interesa. Solo romancesecreto.com es totalmente gratuita. Y se nota.
Tras un día de actividad en esta web, al abrir mi bandeja de entrada tenía 18 mensajes de contacto. De hecho, lo que venden el resto de los sitios “de pago” es que las cuotas son un filtro en sí mismas. No en balde, los clientes VIP y Premium de algunas de estas páginas pagan hasta 500 € por serlo. Así que nadie va a gastarse el dinero en enviarte un mensaje si no está realmente interesado. Según mi experiencia, tras el primer contacto utilizando las herramientas de estas webs, la mayoría de los usuarios que contactan intercambian un correo electrónico con el es posible que charlar más tranquilamente. Sin embargo, al hablar con Alexander Marquardt, el creador de Romance Secreto, me aseguró que en algunas de estas páginas se crean perfiles falsos –sobre todo de mujeres– para dar sensación de actividad. “Algo que en mi caso no tiene sentido hacer”, apostilla.
 La verdad es que en mi investigación no he detectado ningún falso usuario, y siempre que he respondido a un mensaje o continuado un chat, al otro lado había una contestación coherente. En todas estas charlas, una de mis prioridades era saber qué lleva a alguien a darse de alta en una de estas webs.
  
Cuernos en tiempos de crisis
Noel Biderman, el mismísimo rey de la infidelidad y creador de Ashley Madison, declaró recientemente a Los Angeles Times: “En tiempos de crisis hay muchas personas que no pueden permitirse un divorcio, y tener una aventura extramatrimonial puede ayudarles a sobrellevarlo ”. De hecho, Christoph Kraemer, portavoz de Ashley Madison en nuestro país, asevera: “España tenía la segunda tasa más alta de divorcio de Europa antes de la crisis, y esta ha ido bajando un 10% al año desde 2007. Está claro que hay una razón económica en este descenso, y es probable que hayamos llegado en el momento oportuno”.

Por su parte, Sigurd Vedal, CEO y fundador de Victoria Milan, otra de estas webs que lleva operando en España desde abril de 2011 y que tiene ya 332.000 usuarios, asegura: “La mayoría, entre el 70 y el 80% de los usuarios de nuestra web en España, están casados o tienen pareja. Viven una relación con su pareja centrada en los hijos, resolver problemas domésticos, etc. Y en nuestra web buscan pasión y situaciones excitantes. En muchos casos, esta disociación en el mundo real provocaría una lucha interna entre la necesidad de vivir nuevas fantasías y una posible ruptura familiar. El 23% de los miembros de nuestra red solo flirtean, chatean y se comunican con otras personas para vivir momentos excitantes online. Sobre todo, mujeres. Hacer esto en persona sería mucho más difícil. Así que, en definitiva, creo que estas webs fomentan mantener la familia unida... a cambio de un pequeño secreto”. 
Parece que una de las actividades que más se realiza a través de estas webs es el llamado sexting, o cibersexo; es decir, el envío de mensajes de texto sexualmente explícitos a otro adulto con el fin de obtener placer sexual.
Para Venus O’Hara, coautora del blog sobre sexo Eros de El País: “Tener cibersexo fuera de una relación monógama no es lo mismo que ser físicamente infiel. Hay situaciones en las que estas prácticas pueden incluso prevenir la infidelidad. Para mí ha sido útil en momentos concretos, cuando estaba luchando con la monogamia. Tenía una relación en la que el sexo no era muy bueno y me costó mucho resistir la tentación de un ex amante con quien había sido increíble. Empezamos a tener cibersexo con regularidad y me ayudó a ser fiel a mi novio, por lo menos durante un tiempo”. O’Hara lanzó hace un año la web No Sabes Con Quién Duermes porque, según ella: “Hay personas que llevan 20 años casadas, han sido maridos leales y buenos padres, pero ahora tienen ganas de tocar otra piel y necesitan alguien que les escuche”.
 Por otra parte, según un estudio reciente realizado por Diane Kholos, profesora de la Universidad de Nebraska, y Cheryl Childers, de la Universidad de Washburn, sobre estas webs: “Aunque mucha gente dice que su actividad en estas páginas se queda solo en una relación virtual, la realidad es que la mayoría quiere llevar esta relación a la realidad. Y es que en algún momento de la relación online tienen la necesidad de experimentar contacto físico”.
Pero ¿cómo son quienes habitan este ecosistema de infidelidad y engaños?

 Radiografía de un infiel
Christoph Kraemer, portavoz de Ashley Madison en nuestro país, asegura: “El 88% de nuestros usuarios hombres están casados, mientras que entre las mujeres hay un 25% de mujeres solteras. ¿La razón? Se trata de madres sin pareja o divorciadas que quieren dedicarse a sus hijos y buscan aquí alguna relación sin compromiso ni ataduras. También hay algunas profesionales que han decidido dedicarse por completo a su carrera y tampoco quieren tener relaciones que les puedan implicar algún tipo de complicación”, asegura .

 Según datos de las propias compañías, ellas tienen una media de 34 años, el 65% están casadas y tienen al menos un hijo. La mayoría busca hombres de entre 40 y 45 años, y desean una aventura por falta de atención de su pareja.
Los hombres, por su parte, tienen una media de 42 años, están casados en un 88% de los casos y buscan mujeres jóvenes de entre 30 y 35 años para tener más de una aventura.

Datos que encajan totalmente con los hombres que me he cruzado en mi camino a lo largo de estas webs. En mi perfil me registré precisamente con 34 años y solo contactó conmigo un hombre más joven. La mayoría rebasaban la edad de 40 años. Al preguntarles por las razones que les llevaban a estar allí, la mayoría alegaba la necesidad de vivir aventuras excitantes e incluso directamente me confesaban que eran felices con sus parejas, que les aportaban todo lo que necesitaban, pero que no querían renunciar a tener sexo con otras personas.
Como mi perfil “investigador” es el de una mujer (por eso de que me era más fácil meterme en el papel), me faltaba el contrapunto femenino, así que pedí a los responsables de estas webs que me pusieran en contacto con alguna mujer que utilizara sus servicios.
 Es el caso de Montse, una usuaria de 40 años que lleva unos meses apuntada a una de estas webs; Victoria Milan, exactamente. Me confiesa: “A todos nos gusta gustar, y por muy buena relación y buen sexo que tengas con tu pareja, necesitas que alguien te diga qué guapa estás o qué ganas tenía de verte. En definitiva, que te haga sentirte deseada”. Ella asegura tener mucho cuidado en seleccionar a sus amantes: “Primero chateo, y si hay feeling, le pido su teléfono. La voz de una persona dice mucho de cómo es. Por último, tengo un contacto por Skype para ver cómo se mueve y si hay atracción física. Después viene la planificación del encuentro. Es una aventura, una película que te haces”.
 Y cuando le pregunto si no le parece una falta de lealtad serle infiel a su marido, asegura: “Te puede gustar mucho el marisco, pero no por eso cada vez que vas a un restaurante pides ese plato. Puedes pedir otros platos, y eso no significa que le estés siendo infiel al marisco”.
Por otra parte, hay quien acusa a estas webs de alentar la infidelidad.

El puritanismo estadounidense, por ejemplo, las ha demonizado hasta tal punto que prohibieron a Ashley Madison poner publicidad durante la pasada Superbowl, el minuto de oro de la publicidad televisiva en EEUU.
 Ángeles o demonios
Pero ellos se defienden. En su sección de Preguntas Frecuentes se puede leer esta: “¿Facilita Ashley Madison que la gente se aparte del buen camino?”A lo que en la propia web se responde: “Por supuesto que no. La gente no toma este camino porque sea fácil o conveniente. La mayoría lo hace porque le falta algo en su relación y siente que necesita o merece más de lo que su pareja le ofrece”.

Y en otra respuesta incluso asegura: “Nuestro papel es evitar que quienes decidan ser infieles a su pareja se expongan a riesgos innecesarios mientras exploran los sentimientos que los llevaron a nuestro sitio web. Ayudar a personas a permanecer seguras y anónimas puede influir en los resultados de sus decisiones”.
 Para Venus O’Hara: “Antes de existir estos sitios, los casados que buscaban una aventura acudían a otras páginas de contactos o se hacían un perfil falso en Facebook. La infidelidad ha existido siempre y no se les puede echar la culpa a estas webs”. Problemas morales aparte, lo cierto es que a Noel Biderman, el creador de Ashley Madison y pionero de este mercado, se le ocurrió la idea al leer que el 30% de los usuarios de las web de contactos para solteros estaban en realidad casados. Ahí había un claro hueco de mercado.
“Ahora, al menos, no es necesario engañar”, sentencia el portavoz de Ashley Madison en nuestro país. Paradojas de la vida.

http://www.quo.es/sexo/practico/el_negocio_de_la_infidelidad

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