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miércoles, 18 de enero de 2012

Una enfermedad de trasmisión sexual, el linfogranuloma venéreo, ha resurgido en España tras más de veinte años sin casos, un hecho que también se da en otros países de Europa

Una enfermedad de trasmisión sexual reaparece en España tras más de 20 años sin casos

La mayoría de enfermos de linfogranuloma se dan entre personas del colectivo homosexual que también son portadoras del VIH

 Una enfermedad de trasmisión sexual, el linfogranuloma venéreo, ha resurgido en España tras más de veinte años sin casos, un hecho que también se da en otros países de Europa y que se ha hecho público tras activar la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) una alerta médica para que se tenga en cuenta. En la ciudad condal se registraron 72 casos en todo 2011, la mayor incidencia de esta enfermedad en los últimos treinta años, según han confirmado a Europa Press fuentes de la ASPB.

La epidemióloga de la ASPB Patricia García de Olalla ha explicado que en 2005 se diagnosticó el primer caso en un hombre que tenía relaciones con otros hombres y que había tenido contacto con un holandés infectado, un país en el que dos años antes había reaparecido la enfermedad.
En 2007, Catalunya decidió vigilar activamente el linfogranuloma calificando la enfermedad de declaración obligatoria, una medida que ha permitido detectar desde entonces 146 casos, la mayoría entre el colectivo homosexual y muchos de ellos (94%) en portadores del VIH. De los 72 casos de 2011, un total de 31 (44%) sucedieron entre los meses de julio y septiembre.
Tras remarcar que en el resto de España no se vigila esta enfermedad, la epidemióloga ha explicado que, según su información, no se ha publicado que han habido unos otros 80 casos en Madrid, al menos uno en Castellón y varios más en otras ciudades, y que esta enfermedad está infradiagnosticada.

Ha explicado que la alerta se ha dado para que los médicos piensen en esta enfermedad cuando pacientes homosexuales acudan a sus consultas por la aparición de úlceras indoloras en boca, ano o vagina, según las prácticas sexuales del afectado, acompañadas de una inflamación de las glándulas, semanas después haber practicado sexo sin protección.

Otros síntomas que suele presentar son defecar u orinar sangre y pus, diarrea y dolor abdominal, características que hacen que se pueda confundir con una enfermedad crónica del intestino o incluso con un cáncer, como ya ha ocurrido.

La enfermedad, que es endémica en los países tropicales y que es un tipo de clamidea, ya ha afectado a unas 500 personas en Londres y un número similar en Berlín y Amsterdam, ciudades en las que se ponen en contactos muchas personas del colectivo gay.

García de Olalla ha recordado que al principio sólo en el hospital Vall d'Hebrón -que se ha convertido en centro de referencia- se podía diagnosticar el linfogranuloma, aunque ahora también se hace en el Clínic y en Can Ruti, ya que para determinar la aparición de esta enfermedad hay que medir un antígeno en tiempo real.

El tratamiento contra esta enfermedad venérea, que se cura, consiste en suministrar un antibiótico durante 21 días, y si no se trata las complicaciones pueden llegar desde las fístulas hasta la meningitis, aunque en casos contados.

Desde la Agencia de Salud Pública de Barcelona se ha alertado de la importancia de usar preservativos y de tener cuidado con los juguetes sexuales porque también son una vía de transmisión.

La Conselleria de Salud de la Generalitat también ha advertido sobre el auge de prácticas sexuales sin preservativo entre grupos de riesgo y personas que ya saben que son portadoras del VIH. Solo a cuatro de los afectados el año pasado se les diagnosticó el linfogranuloma a la vez que el VIH, detalla el informe elaborado conjuntamente por la ASPB y expertos en enfermedades de transmisión sexual de los hospitales del Mar, Vall d'Hebron y Clínic, que detectaron el brote el pasado septiembre.

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