Asunción Hervás, jefe de sección del servicio de Oncología Radioterápica del
Hospital Ramón y Cajal de Madrid, habla en el día mundial del cáncer de próstata
del papel de la radioterapia en el tratamiento de este tumor y de las medidas
que deben tomar estos pacientes para llevar una vida sana. Esta especialista,
que también forma parte del grupo de tumores urológicos (Uroncor) de la Sociedad
Española de Oncología Radioterápica, ofrece algunos consejos para minimizar el
riesgo de aparición de este cáncer y de los efectos secundarios derivados del
tratamiento del mismo.
También disponemos de la braquiterapia de alta tasa de dosis mediante fuente de Iridio-192 que se suele utilizar en pacientes de alto riesgo o en tratamientos de rescate tras fracaso a un tratamiento inicial con radioterapia. En nuestro servicio de radioterapia, es la patología que más frecuentemente vemos junto con el cáncer de mama.
Con esta preparación se intenta que la próstata esté en su sitio y bien tratada y que los órganos cercanos estén protegidos. Con la tecnología de hace unos años, esa protección no se podía conseguir ni esa precisión, y la cirugía era el tratamiento más utilizado.
En el caso de las personas con riesgo intermedio, el pronóstico es casi igual. Hoy día el 80% de los pacientes se cura y aunque no fuera así, seguramente no morirían por el tumor sino por otros problemas.
Los pacientes de alto riesgo tienen una tasa de curación más baja pero aún así son tumores que evolucionan de forma lenta y actualmente disponemos de nuevas alternativas terapéuticas para este tipo de pacientes. Hay un porcentaje muy pequeño de tumores con una histología diferente, neuroendocrinos, que tienen un pronóstico mucho peor, con una supervivencia menor. Pero esto es excepcional. Ahora, con el screening de PSA se diagnostican en unos estadios mucho más precoces y la mayoría de los pacientes que vemos son de bajo riesgo o intermedio y muy pocos de alto riesgo. En general, el pronóstico es muy bueno.
¿Qué papel tiene la radioterapia en el
tratamiento del cáncer de próstata?
La radioterapia, en sus diferentes modalidades,
hoy día tiene un papel fundamental, es decir, que es competitiva con la cirugía.
Con la tecnología actual, permite tasas de curación equivalentes a la cirugía y
con menos efectos secundarios. Los avances tecnológicos actuales nos permiten
administrar el tratamiento con una gran precisión tanto con la radioterapia
externa como con la braquiterapia, administrándose una dosis muy alta al tumor y
protegiendo los tejidos sanos circundantes. El avance tecnológico en nuestra
especialidad es imparable.
¿Cuándo se opta por la cirugía y cuándo por la
radioterapia?
En nuestro hospital, en general, lo normal es
que en el Comité multidisciplinar de Tumores Urológicos se decida el tratamiento
más adecuado para cada paciente, pero no en todos los hospitales es así, aunque
sería lo recomendable. En los últimos años, son los propios pacientes, que están
mejor informados, los que demandan otros tratamientos distintos a la
cirugía.
¿Cuándo no está indicada la radioterapia?
En general no existen contraindicaciones para
realizar un tratamiento con radioterapia en los pacientes con cáncer de
próstata. Pueden darse situaciones particulares que no lo aconsejen como
enfermedad inflamatoria intestinal, dificultad en colocación de decúbito y
alguna otra situación particular.
¿Hay diferentes tipos de radioterapia?
Sí. Hay una externa que se llama teleterapia que
consiste en administrar cada día, durante un número determinado de sesiones que
suele ser mes y medio, una dosis pequeña de radiación. La duración de cada
sesión puede variar entre 10-20 minutos, dependiendo de la tecnología utilizada.
Según el tipo de tumor, a veces se añade a este tratamiento otro de
hormonoterapia.
Otro tipo es la braquiterapia que puede ser de baja tasa con semillas de iodo
125, que consiste en la inserción mediante control ecográfico de semillas
radiactivas a nivel intraprostático. Es un tratamiento muy eficaz, cómodo y de
una gran precisión ya que se realiza mediante raquianestesia y el paciente
reanuda su actividad normal al día siguiente. Es un tratamiento indicado en
tumores de bajo riesgo pero que también se puede utilizar en pacientes de riesgo
intermedio asociado a radioterapia externa.También disponemos de la braquiterapia de alta tasa de dosis mediante fuente de Iridio-192 que se suele utilizar en pacientes de alto riesgo o en tratamientos de rescate tras fracaso a un tratamiento inicial con radioterapia. En nuestro servicio de radioterapia, es la patología que más frecuentemente vemos junto con el cáncer de mama.
¿Tiene la radioterapia efectos secundarios
inmediatos?
La tolerancia a nuestros tratamientos es
individualizada como en todas las áreas de la medicina. En general es muy bien
tolerada, manejada por manos expertas, y lo habitual es la aparición de un
cuadro de irritación urinaria leve consistente en aumento de la frecuencia
urinaria y alguna alteración en el ritmo intestinal. Con una buena preparación y
gracias a las nuevas tecnologías, se tolera bastante bien. De hecho, los
pacientes van a trabajar durante el periodo que dura el tratamiento. Por otro
lado, si no se asocia a hormonoterapia, el paciente no tiene disfunción eréctil,
es el tratamiento que más la conserva, y tampoco hay incontinencia, eso es un
mito.
¿Cuál es la preparación que hay que dar?
Para la braquiterapia hay que hacer una
preparación del intestino el día anterior al procedimiento y nada más. En cuanto
a la radioterapia externa, hay discrepancia con este tema, muchos centros no
hacen nada, pero nosotros sí porque hemos constatado que cuando los pacientes
van preparados tienen mejor tolerancia y mejor control tumoral. El objetivo es
que la próstata no se mueva mucho durante todo el tratamiento para que la
radiación vaya directa a ella, el problema es que este órgano es muy móvil y se
desplaza según la vejiga y el recto estén llenos o vacíos.
Intentar que la próstata esté en el mismo sitio todos los días durante mes y
medio es casi imposible, para evitar eso se ponen unas marcas metálicas (de oro)
dentro de la próstata y eso nos ayuda a que cada día, al realizar una imagen
guiada, se dirija el haz de radiación a la próstata y no a otros sitios. Además,
para que la vejiga y el recto estén de una forma parecida diariamente, lo que
hacemos es que se hace una preparación del intestino y de la vejiga durante todo
el tratamiento.
¿En qué consiste esa dieta?
Es una dieta antiflatulencias, para que no haya
residuos ni gas en el recto porque desplazarían la próstata hacia delante. Se
debe comer de forma ordenada, que el paciente venga a la misma hora y que haya
ido al baño previamente. Hay que evitar alimentos flatulentos como las
legumbres, guisantes, habas, coliflor, brócoli, coles, puerros, judías verdes,
tampoco se debe tomar café o té, las bebidas con gas o el alcohol están
prohibidas y toda la bollería, leche, carne grasa, fritos, charcutería. Y sí
están permitidas las carnes con poca grasa, el pescado, huevos, tomates,
acelgas, infusiones... También se recomienda tomar medicamentos antiflatulentos
y reguladores del ritmo intestinal, para que no se acumulen heces.
En cuanto a la vejiga, se pide a los pacientes que orinen una hora antes del
tratamiento y que beban medio litro de agua.Con esta preparación se intenta que la próstata esté en su sitio y bien tratada y que los órganos cercanos estén protegidos. Con la tecnología de hace unos años, esa protección no se podía conseguir ni esa precisión, y la cirugía era el tratamiento más utilizado.
A lo largo del mes y medio de tratamiento y a
posteriori, ¿es contraproducente tomar el sol?
A diferencia de la quimioterapia, que sí produce
fotosensibilidad, la radioterapia en el cáncer de próstata no genera ningún
problema en la piel porque al ser un tumor muy profundo la dosis que recibe la
piel es muy baja. No tienen que tener ningún cuidado con la piel, salvo el que
se recomienda habitualmente a toda la población en general en términos de
hidratación y protección del sol.
¿Qué otras recomendaciones dan a estos
pacientes?
Hábitos saludables, en cuanto a dieta y
ejercicio, evitar el tabaco y el alcohol... Muchos pacientes me preguntan por el
vínculo entre montar en bicicleta y el tumor, y les explico que no hay tal
relación y que pueden montar en bicicleta sin problemas. También durante el
tratamiento pueden tener relaciones sexuales, es decir, una vida prácticamente
normal.
¿La malignidad de este tumor depende de su
tamaño?
El tamaño exactamente no. Más que ello hay que
ver si está confinado en la próstata o infiltrado órganos vecinos. Hay que tener
en cuenta los niveles de PSA. Hasta 10 nanogramos es un bajo riesgo, entre 10 y
20 es intermedio y por encima de 20 significa que tiene más actividad tumoral.
Pero lo más importante es el grado histológico, que es una escala que se llama
Gleason y que se establece después de realizar una biopsia de la próstata con la
que se establece el grado de malignidad: por debajo de 6 no es tumor, el 6 sería
un tumor de bajo riesgo, el 7 es el intermedio y el 8, 9 y 10 es el alto
riesgo.
¿Qué pronóstico tienen estas personas?
Los tumores se dividen en bajo riesgo, riesgo
intermedio y alto riesgo, en función de diversos parámetros como hemos dicho
(PSA, T, Gleason).
Los primeros se curan aproximadamente en el 90% de los casos, y aunque
recidivaran se les ofrecería normalmente un tratamiento de rescate y podrán
pasar entre 10-15 años hasta objetivar un desenlace fatal. Y por la edad en la
que se diagnostican, que suele ser a los 60 o 70 años, el paciente es probable
que se muera por otras causas.En el caso de las personas con riesgo intermedio, el pronóstico es casi igual. Hoy día el 80% de los pacientes se cura y aunque no fuera así, seguramente no morirían por el tumor sino por otros problemas.
Los pacientes de alto riesgo tienen una tasa de curación más baja pero aún así son tumores que evolucionan de forma lenta y actualmente disponemos de nuevas alternativas terapéuticas para este tipo de pacientes. Hay un porcentaje muy pequeño de tumores con una histología diferente, neuroendocrinos, que tienen un pronóstico mucho peor, con una supervivencia menor. Pero esto es excepcional. Ahora, con el screening de PSA se diagnostican en unos estadios mucho más precoces y la mayoría de los pacientes que vemos son de bajo riesgo o intermedio y muy pocos de alto riesgo. En general, el pronóstico es muy bueno.
¿Qué consejos daría para prevenir la aparición de
este tumor?
Lo peor es la obesidad, la vida sedentaria y la
dieta rica en grasas. En general, lo que les recomendaría a los hombres es que
se hicieran el PSA a partir de cierta edad, aunque sé que es un tema
controvertido, y que hagan una dieta sana y saludable, que no fumen, no tomen
alcohol y que realicen ejercicio.
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