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viernes, 3 de julio de 2015

Una inyección para perder peso

Una persona con sobrepesoUna inyección para perder peso

  • Un estudio demuestra la eficacia de un fármaco para los pacientes con obesidad

  • Se trata de un producto inyectable, que ya se usa para la diabetes y aprobado por la EMA

Después de varias y sonadas decepciones, los fármacos antiobesidad vuelven a vislumbrarse como una ayuda efectiva para los pacientes con exceso de peso. Entre los distintos candidatos que se postulan para formar un renovado arsenal terapéutico contra la enfermedad, destaca liraglutida, que recientemente ha recibido el visto bueno de la Agencia Europea del Medicamento y esta semana protagoniza un artículo en la revista The New England Journal of Medicine.
El trabajo demuestra que el medicamento es muy útil para contribuir a la pérdida de peso en adultos. Mejora el estado metabólico del paciente y, con los datos disponibles, no se asocia a efectos secundarios graves, una de las principales preocupaciones de los especialistas que, en los últimos años, han asistido a la retirada de promesas antiobesidad como rimonabant o sibutramina, suspendidos cuando se demostró que sus riesgos eran superiores a sus beneficios.
En realidad, liraglutida es un viejo conocido de los endocrinólogos, ya que se emplea desde hace años en el tratamiento de la diabetes tipo 2, si bien no suele ser una terapia de primera línea. El fármaco, desarrollado por Novo-Nordisk, actúa sobre la regulación del apetito, reduciendo las ganas de comer.
"Es un análogo humano del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) que estimula la secreción de insulina y se puede decir que provoca un efecto saciante fisiológico", explica Javier Salvador, director del departamento de Endocrinología de la Clínica Universidad de Navarra. "Su efecto ralentiza el vaciamiento gástrico, lo que contribuye a reducir las ganas de ingerir nuevos alimentos", continúa.
Este mecanismo de acción, aclara, no tiene nada que ver con los de los citados sibutramina y rimonabant, que de distintas formas, actuaban sobre procesos de neurotransmisión, por lo que no cree que se asocie a los problemas que provocaron la retirada de estos fármacos. Rimonabant salió del mercado en 2008 debido a sus riesgos psiquiátricos asociados, y sibutramina hizo lo propio después de que se constatara un aumento de trastornos cardiovasculares entre los pacientes que lo consumían.
Coincide con su punto de vista Gabriel Olveira, especialista en Endocrinología del Hospital Regional Universitario de Málaga y miembro del comité gestor de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien aclara que la mayoría de los efectos secundarios que se han relacionado con el uso de liraglutida "tienen que ver con el aparato digestivo, principalmente náuseas y vómitos".
Con todo, la Agencia Europea del Medicamento ya ha adelantado que monitorizará especialmente la aparición de casos de pancreatitis, un problema que se ha asociado en ocasiones anteriores al uso de productos con similar mecanismo de acción.
"Estamos francamente esperanzados con las posibilidades de este fármaco", señala Salvador, que confía en que con el visto bueno de la EMA, el medicamento no tarde demasiado en estar disponible para los pacientes con obesidad, aunque no sabe si contará con la financiación de la seguridad social.
El producto se unirá a orlistat, el único medicamento aprobado actualmente para el tratamiento de la obesidad, que está disponible con y sin receta en las farmacias y que actúa bloqueando la absorción de un porcentaje de las grasas.
"Aunque ningún estudio los ha comparado directamente, hay varias evidencias de que los resultados que se consiguen con liraglutida son superiores a los alcanzados con orlistat", señala Salvador.
Según las indicaciones de la EMA, el fármaco está dirigido a personas con un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30 kg/m2, así como en aquellos con un IMC superior a 27 kg/m2, que además presenten algún factor de riesgo adicional, como la hipertensión o unos niveles de colesterol elevados. En cualquier caso, el medicamento siempre deberá indicarse junto a una dieta baja en calorías y un plan de ejercicio.
Este perfil de pacientes fue el que seleccionó, en distintos países del mundo, el equipo dirigido por Xavier Pi-Sunyer, de la Universidad de Columbia (EEUU), que comparó los resultados de un tratamiento de liraglutida durante 56 semanas con los de un placebo.
A un total de 2.487 individuos se le sindicó una dosis diaria de 3 mg del fármaco de Novo-Nordisk (inyectable por vía subcutánea), mientras que otras 1.244 personas con problemas importantes de peso recibieron de forma similar una sustancia inocua. Ninguno de ellos padecía diabetes al inicio del estudio.
Tras algo más de un año de seguimiento, los investigadores comprobaron que las personas que se habían sometido al tratamiento farmacológico habían perdido una media de 8 kilos, mientras que el otro grupo había adelgazado una media de 3. Es más, observaron que el 63% de los que recibieron liraglutida consiguió perder al menos el 5% de su peso corporal, comparado con el 27% que lo hizo tras recibir un placebo.
Por otro lado, los científicos también vieron que la terapia farmacológica se asociaba con una mayor reducción en factores de riesgo cardiometabólico, como la circunferencia abdominal, la presión arterial o una serie de marcadores inflamatorios, y con un mejor control de la glucemia independientemente de si los individuos analizados padecían o no una pre-diabetes anteriormente.
"Lo que hemos visto es que liraglutida podría ser una esperanza real para muchos pacientes con obesidad y ayudar a los que tienen dificultad en rebajar su peso o mantener las pérdidas en el tiempo", aclara Pi-Sunyer a través del correo electrónico.
Según explica, los efectos secundarios más comunes que detectó su trabajo fueron los gastrointestinales, si bien se detectaron 11 casos de pancreatitis y 10 cánceres de mama en los tratados con liraglutida (frente a 3 casos en el grupo de control), lo que los investigadores están estudiando con detenimiento.
"Ya hay resultados de estudios a dos años que se publicaran muy pronto y que no han a encontrado nada alarmante. Se va a continuar a con el seguimiento a los pacientes para ver si hay alguna señal sobre cáncer de mama, pero por ahora parece que el diagnóstico del tumor ha sido más frecuente en estos pacientes precisamente porque, con la pérdida de peso, la detección ha sido más sencilla", añade el investigador de Columbia.
Un editorial que acompaña al trabajo en la revista médica alaba los resultados de su investigación -en la que ha participado la compañía farmacéutica responsable de su producción-, si bien también subraya que el mecanismo de aplicación del fármaco -inyecciones- "no es trivial", así como tampoco lo es su coste. Una presentación de dos plumas con una dosis menor del fármaco (para el tratamiento de la diabetes se indica un máximo de 1,8 mg) cuesta unos 138 euros.
Para Gabriel Olveira, aunque liraglutida es "uno de los fármacos que mayor eficacia en el tratamiento de la obesidad han demostrado" y "es una buena noticia" disponer de una nueva alternativa terapéutica para los pacientes con exceso de peso, "no hay que olvidar que los medicamentos no son la solución del problema".
"Dada la prevalencia en la población, que es superior al 25%, no podemos pensar en tratar a un número tan grande de personas con fármacos. La clave está en cambiar nuestros hábitos de vida, en hacer ciudades más saludables y construir modelos que realmente ayuden a combatir la obesidad", concluye.

 http://www.elmundo.es/salud/2015/07/02/55943108268e3eb26d8b4580.html

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