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martes, 30 de abril de 2013

Máxima, una reina azul noche... estrellada (de Van Gogh)

Máxima, una reina azul noche... estrellada (de Van Gogh)
 

El color azul klein escogido para la entronización era muy arriesgado, sobre todo en sus hijas (vestidas por la casa belga Natan), ya que es un tono poco recurrido en ropa infantil. Puede que sea por respeto protocolario -en holandés, se conoce como "azul real"- u otro homenaje a Beatriz, la única de las cinco a la que le sienta bien ese color. Aunque también puede deberse al empeño tanto de suegra y nuera de lucir zafiros a juego. La impresionante corona (perteneciente a la reina Emma) y el broche de Máxima y los pendientes de Beatriz lucen esa piedra preciosa y la combinan con diamantes.

Los bordados, pedrería y encaje abierto al codo del vestido de Máxima (diseñado por el modista holandés Jan Taminiau), a juego también con el abrigo, no han convencido al respetable, pero posiblemente por ese tono azulado un tanto complicado que también hace referencia a la 'Noche estrellada' de Van Gogh. Eso sí, el corte del abrigo capa le está que ni pintado a Máxima. Tiene 'perchaza' de reina esta mujer.

En España mucho nos evoca ese vestido a Carmina Ordóñez en la boda de su hijo Fran Rivera con Eugenia Martínez de Irujo. La socialité, en vez de tiara, se plantó una mantilla española en ese tono y provocó el grito de Munch. Sin embargo, no cabe comparación entre la argentina y la española. Hoy es el máximo día de Máxima y, aunque no ha alcanzado la perfección de su nombre, tiene un reinado por delante para demostrarnos que sigue siendo la mejor.

La reina-lazo, un regalo para Holanda

La reina Máxima arrancó la mañana vestida cuan regalo para su país, con un gran lazo, durante el acto en el que se hizo efectiva la abdicación de Beatriz. El color escogido, el nude, era muy acertado, aunque quizás demasiado 'trendy' y eso significa que el tono quizás no envejezca muy bien si no resiste a las modas futuras.

La blusa que llevaba la argentina era una joya de organza con un lazo precioso, y la falda llevaba un bordado espectacular sobre tul, pero el conjunto era poco apropiado por complicado, ya que es difícil de fotografiar y en ocasiones tamaña lazada le tapaba el rostro de felicidad a la reina consorte. El conjunto era del modisto belga Edouard Vermeulen, dueño de la casa de modas Natan.

Tengan en cuenta que esa imagen pasará a la historia y ese lazo podría cobrar hasta el mismo protagonismo hilarante que el del tocado de Beatriz de York en la boda de su primo. En cualquier caso, parece una metáfora, ya que Máxima es un regalo para Holanda.

Con respecto a las joyas, Máxima tiene arte a la hora de escoger y también mucha suerte de contar con una suegra generosa. Al igual que anoche, durante la abdicación optó por la pureza del diamante y no se decantó por ninguna piedra preciosa de color, que reservaba para la ceremonia en la Iglesia Nueva.

En cuanto a la peluquería y el maquillaje, la nueva reina está mejor con el pelo recogido, pero esas mechas pasadas de moda no le hacen justicia. Ella está mejor con un rubio más natural y no tanta mecha ceniza, que la envejece.

Las niñas Catharina Amalia, Alexia y Ariane -vestidas por la mañana de la firma española Pili Carrera- fueron el mejor reclamo de la estampa familiar en la balconada llena de cítricos y flores en homenaje a los Orange, de ahí que fueran de amarillo pálido y blanco, color pomelo maduro o limón de nevera cuando vuelves de vacaciones.

Los patrones de sus vestidos son muy sesenteros, tipo atrezzo de película de Marisol, pero son tan cariñosas y están tan bien educadas que ponen la guinda a este cuadro que más que ensalzar a sus padres, nuevos reyes, arropa a la abuela Beatriz, princesa ahora de precioso nombre (qué voy a decir yo), una buena señora bien aferrada al correcto violeta de su vestido mañanero, a su collar de perlas de tres vueltas y a su permanente.

Reyes 'hipster'

 
Lo más acertado del día fue la foto oficial de los flamantes reyes de Holanda, que cumple con las expectativas. Está a la altura de la solera de la institución y es la indumentaria que todos esperábamos. Él lleva frac y ella un traje regio sencillísimo de elgancia atemporal en un color muy de casa real confeccionado en crêpe de seda que combina perfectamente con las condecoraciones. El toque actual sólo se percibe en la falda, ligeramente asirenada, todo un acierto.

Éste era el traje de reina que todos queríamos ver. Al igual que el traje de la lazada, tiene el sello de Valentino, artífice del traje de novia de Máxima. Así que es fiel a su estilo, por mucho que los fabrique la casa belga Natan.

Los reyes, en fin, son 'hipster': modernos pero perpetúan la tradición. Tecnológicos y vintage. La tiara de tres puntas es espectacular y quizá sirva un guiño a las tres princesitas Orange
http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/30/gentes/1367318057.html

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