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domingo, 15 de diciembre de 2013

Cuando la política gobierna el mercado editorial

Cuando la política gobierna el mercado editorial

Contratos millonarios y ventas insuficientes abren dudas sobre la rentabilidad de las memorias políticas

Cuando la política gobierna el mercado editorial
ignacio gil
Zapatero, durante la rueda de prensa de presentación de su libro
Los políticos han consolidado el nicho más singular del mercado editorial español. En un país en el que no se lee demasiado (uno de cada tres españoles no lee) y en un contexto económico ruinoso para la mayor parte de las editoriales (por no hablar del daño causado por la piratería), la edición de libros políticos está en alza. ¿Es en realidad posible que los libros publicados por la clase política más denostada de nuestra democracia sean tan buen negocio?
Veamos los datos: en el último trimestre de 2013 han llegado al mercado las obras de Felipe González («En busca de respuestas», Debate), José María Aznar («El compromiso del poder», Planeta), José Luis Rodríguez Zapatero («El dilema: 600 días de vértigo», Planeta), y Pedro Solbes («Recuerdos», Deusto, Grupo Planeta). Y todavía están recientes las memorias de Alfonso Guerra («Una página difícil de arrancar», Planeta), José Bono («Les voy a contar», Planeta), y Julio Anguita («Contra la ceguera», Esfera de los libros).
Según han registrado las encuestas del CIS en el último año, los políticos se han convertido en una de las principales preocupaciones de los españoles (por encima del 30% de los encuestados este 2013, al igual que la corrupción que les afecta, por encima del 40%). Resulta de agradecer el esfuerzo de la clase política por explicarse en estos libros. La pregunta es, una vez más, ¿lo hacen con éxito? Desde luego, los políticos son gente acostumbrada a escribir y algunos de ellos con vivencias dignas de ser contadas. El morbo de saber algo de lo que sucedió -o sucede- en sus agendas y en sus despachos puede ser una intensa motivación de compra.
Pero según ha podido saber ABC de diversas fuentes consultadas en el sector, el negocio dista mucho de ser lucrativo. Veamos más datos. José María Aznar firmó un contrato con Planeta por 1.220.000 euros para un total de 6 obras. Sale a unos 200.000 por obra. La puesta en marcha de las memorias del expresidente del Gobierno, y «autor» también del famoso cuaderno azul -en el que consignaba parte de sus estrategias confidenciales-, tuvo un considerable éxito: la primera semana de ventas en diciembre de 2012 colocó 6.858 ejemplares según la consultora Nielsen. Fue uno de los libros de las Navidades pasadas. En lo que llevamos de 2013 ha vendido 28.483 más. Sin embargo, el segundo tomo ha llegado en un momento mucho más complicado para el mercado y después de un mes solo ha colocado 5.017 ejemplares.

Compensar la inversión

Al margen de la tensión que algunas de sus declaraciones generaron con los actuales dirigentes del PP o de la ausencia de miembros del Gobierno en la presentación del libro (dijo «se toma nota»), lo cierto es que para compensar esa inversión cualquier editor querría ver un poco más altas las cifras de ventas. Conviene añadir que a las cifras de Nielsen debe sumarse un 15% porque no audita todo el mercado, sino un 85% aproximadamente.
Pero Aznar, que tiene 5 títulos a la venta y suma un total de 85.000 ejemplares vendidos en 2013 entre libros y «e-books», no es quien ha logrado el contrato más pingüe. José Bono, tal vez por su perfil mediático, o por el temible diario en el que, según es sabido, anota las incidencias de cada día desde hace muchos años, levantó gran expectación con sus memorias.
Unos, a la defensiva, por ver cómo eran retratados, y otros encantados de conocer los entresijos de la actividad que ha desarrollado como presidente de Castilla-La Mancha, ministro de Defensa y presidente del Congreso. El caso es que ese interés se tradujo en un contrato de 800.000 euros por dos entregas de sus memorias, la quintaesencia de esos diarios que se sabe que escribe desde hace tantos años (de lo que se pueda contar de ellos).
En este punto conviene hacer cuentas. Todo autor suele recibir en España el 10% del precio de venta de un libro y como cada uno de los tomos de las memorias de Bono salen a 400.000 euros por contrato, eso significa que «Les voy a contar» debería haber facturado 4.000.000 de euros para ser rentable. A un precio de poco más de 24 euros, ello se traduciría en unos 165.000 ejemplares.
Desgraciadamente, las cifras tampoco acompañan en este caso, a pesar de que ha sido uno de los libros de memorias de más éxito. Salió en septiembre de 2012 y al llegar la campaña navideña había vendido 19.283. No tenemos el dato navideño, pero se vendió muy bien, y a lo largo de 2013 ha seguido vendiendo, siempre según Nielsen, 28.602 ejemplares hasta el inicio de diciembre (más 1.025 en edición de bolsillo). En todo caso, muy lejos de los ansiados 165.000 ejemplares necesarios para ser rentable.
Felipe González también ha publicado libro este noviembre. En su caso, no se trata de unas memorias, sino de un ensayo sobre el liderazgo, o más bien sobre la falta de liderazgo, en general, pero que -como ocurre con algunas memorias de las que ya hemos hablado- no ha caído muy bien en algunos sectores de su partido. Al tratarse de una obra ensayística, el contrato del expresidente del PSOE es un poco más moderado, supera los 100.000 euros, y por tanto está más cerca de la línea de rentabilidad. En el primer mes ha vendido ya 2.690 ejemplares, según Nielsen, de una tirada inicial de 25.000.
Con tantos libros políticos en la mesa de novedades estas Navidades la competencia será feroz, casi electoral, en medio de la caída del mercado. Podría acuñarse el eslogan: «regale usted un político esta Navidad». El otro expresidente, José Luis Rodríguez Zapatero, que también firmó un contrato con Planeta por valor de 300.000 euros para dos libros, acaba de publicar el primero, y no le está yendo nada mal. En su primera semana ha vendido 2.422 libros (y 36 «e-book»), lo cual le sitúa aún lejos de la línea de flotación de la rentabilidad. Su libro es muy personal, habla de su papel en la etapa final de su mandato y justifica algunas de las decisiones que agravaron la crisis en España.
En su entorno se reconoce la ayuda de su más estrecho colaborador, su primo José Miguel Vidal Zapatero. Ello nos lleva a otra pregunta que tiene morbo. ¿Emplean los políticos asistentes para escribir sus libros, también llamados «ghost-writers» como el de la película de Roman Polanski? Cuando se pregunta en el sector todo son buenas palabras pero también sobreentendidos. Hay quien tiene «negros» y también quien recibe alguna «ayudita» para redondear el texto. Siendo los políticos gente acostumbrada a escribir lo son aún más a trabajar con asesores y gabinetes.
Sigamos: Alfonso Guerra publicó sus memorias la pasada primavera, un libro por el que recibió 200.000 euros por contrato. Desde mayo ha vendido 18.649 libros y 274 «e-books», según Nielsen. Pedro Solbes, exministro de Economía, hace la competencia a Zapatero con sus «Recuerdos», del que solo ha vendido 802 ejemplares. Y Julio Anguita 2.063. Ambos con contratos más modestos.
¿Quién los contrata? En España, la empresa líder en el sector de las conferencias de grandes personalidades (algunos cobran unos 30.000 euros por charla) es Thinking Heads. Como era lógico, su fundador, Daniel Romero-Abreu, fundó una agencia literaria especializada en este campo: Thinking Heads Literary Agency, con la agente literaria Palmira Márquez. Ellos han intervenido en varios de los contratos que figuran en este reportaje.
Romero-Abreu es claro sobre el tema: «La motivación de estas personas no es económica, sino que su ambición es que sus ideas sigan influyendo en un país que no ha institucionalizado la figura del expresidente». Este emprendedor y CEO de Thinking Heads afirma que «con las conferencias y libros suelen financiar muchas de sus actividades sin ánimo de lucro, foros en África o América, «think tanks», etcétera. El asunto no se limita a una cifra, sino al papel de estos "animales políticos" con tanto aún que aportar a nuestra sociedad».
«A veces ellos venden una idea, o nosotros les hacemos una sugerencia. Otras es la propia editorial la que se pone en contacto con nosotros al ver a quienes representamos para plantear un libro», afirma Palmira Márquez. En el caso de Felipe González, fue el expresidente quien expresó la posibilidad de escribir el ensayo sobre los problemas actuales de liderazgo. Zapatero llevaba escribiendo dos años su libro y, en opinión de esta agente literaria, «le humaniza y le va a acercar a la gente».

Estrategia editorial

Sobre la estrategia que siguen en la agencia, asegura que, dependiendo del autor, o del proyecto, saben a quién dirigirse. «Sabemos que el Grupo Planeta está más interesado en las memorias y recuerdos de los dirigentes y por eso ha publicado a la mayoría. De hecho hace décadas tenía el sello Espejo de España». En ese sello se publicaron buena parte de los libros de memorias de la Transición y del tardofranquismo.
Con el mercado editorial en situación catastrófica, lo lógico es que todos pujen por autores con ventas aseguradas. Pero no suele ser el caso de los políticos. Lo que sí tiene claro la agente es que «si son ciertas las cifras de contrato que se publican es muy difícil que esto sea rentable para una editorial». Desgraciadamente no vivimos en Suecia y en España la gente no tiene necesidad de leer.
No vivimos en Suecia, no: en noviembre el libro más vendido fue el de Belén Esteban, con 20.000 copias el primer día y cinco ediciones en una semana.

 http://www.abc.es/espana/20131215/abci-politicos-escritores-201312141815.html

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