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domingo, 20 de enero de 2013

El 30 por ciento de las adolescentes de EE. UU. se citan con desconocidos con los que contactaron por internet

El 30 por ciento de las adolescentes de EE. UU. se citan con desconocidos con los que contactaron por internet
Casi un tercio de las adolescentes estadounidenses afirma que en algún momento han tenido citas con personas cuyo único contacto hasta ese momento había sido por internet, revela una nueva investigación.
 Durante más de un año, el estudio rastreó la actividad en línea y fuera de línea de más de 250 chicas de 14 a 17 años de edad, y halló que el 30 por ciento dieron seguimiento a un encuentro en línea con el contacto personal, lo que provocó cierta preocupación por esta conducta que podría ser de alto riesgo cuando las adolescentes dieran el salto de socializar en línea a tener encuentros en persona con desconocidos.
 Las chicas con un historial de abandono o de abuso físico o sexual eran particularmente propensas a presentarse en línea (tanto con imágenes como verbalmente) de una manera que pudiera interpretarse como sexualmente explícita o provocativa. Al hacerlo, advirtieron los investigadores, aumentan el riesgo de ceder a las peticiones de los desconocidos cuyo objetivo es abusar de ellas en persona.
 "Las estadísticas muestran que por sí mismo, internet no es un lugar tan peligroso como, por ejemplo, andar por un barrio muy malo", afirmó la autora del estudio Jennie Noll, profesora de pediatría en la Universidad de Cincinnati y directora de investigación en medicina conductual y psicología clínica en el Centro Médico del Hospital Pediátrico de Cincinnati. "La gran mayoría de los encuentros en línea son benignos".
 "Por otra parte, el 90 por ciento de nuestras adolescentes disponen de un acceso diario a internet, y se corre el riesgo de acabar accediendo a quedar con desconocidos, y ese riesgo lo tienen todas", añadió Noll. "Así que si solo el uno por ciento de ellas acaban teniendo un encuentro peligroso con un desconocido en persona, sigue siendo un gran problema".
 "Además, hallamos que las niñas que muestran una actitud particularmente sexual y provocativa en internet reciben más avances de tipo sexual en línea, y tienen más probabilidades de quedar con esos desconocidos, quienes, después de muchos meses de interactuar en línea, ya no aparecen como 'desconocidos' en el momento en que se reúnen", continuó Noll. "Así que las implicaciones son peligrosas".
 El estudio, que contó con el respaldo de una subvención de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., apareció en línea el 14 de enero y en la edición impresa de febrero de la revista Pediatrics.Los autores se centraron en 130 chicas que la agencia de Servicios de Protección al Menor habían identificado como chicas con un historial de maltrato, en forma de abuso o negligencia, en el año anterior al estudio. El equipo de investigación también evaluó a otras 121 chicas sin ese historial.
 Se pidió a los padres que esbozaran los hábitos rutinarios de sus hijas adolescentes, además de cualquier tipo de control que realizaran sobre el uso de internet en casa, para que los investigadores codificaran el perfil de las chicas según esa información.
Se pidió a las adolescentes que informaran sobre todos los casos en que habían conocido a alguien en persona con el que previamente habían contactado en línea entre 12 y 16 meses a partir del momento en que el estudio empezó.
Las probabilidades de que una chica creara un perfil con un contenido particularmente provocativo aumentaba si ella tenía un historial de problemas conductuales, de salud mental, abusos o negligencia.
Encontraron que las que pusieron material provocativo tenían más probabilidades de recibir solicitudes de naturaleza sexual en línea, de buscar contenidos considerados para adultos y de encontrarse con desconocidos en persona.
Aunque los programas de control parental y de filtrado no consiguieron rebajar en absoluto las probabilidades de esa conducta de alto riesgo en internet, la implicación directa de los padres y la vigilancia de la conducta de sus hijas sí consiguió mitigar dichos riesgos, mostró el estudio.
Noll afirmó que los padres preocupados han de encontrar el equilibrio entre su deseo de investigar las actividades que sus hijos realizan en internet (y quizá invadir así su intimidad) y el objetivo más importante de querer "abrir las puertas de la comunicación".

"Como padres, siempre tienen el derecho de observar a sus hijos sin que ellos lo sepan", aseguró. "Pero se debería tener cuidado con intervenir de tal modo que pudiera llevarles al secretismo y a esconderse, porque la medida más efectiva es que haya una comunicación abierta con sus hijos (sin vergüenza ni acusaciones) acerca de su vida en internet".
El Dr. Jonathan Pletcher, director clínico de medicina adolescente en el Hospital Pediátrico de Pittsburgh, afirmó que "no hay una regla que valga para todos los padres en estas cuestiones".
"Se trata realmente de conocer a su hijo y cuáles son sus señales de advertencia, y de construir una comunicación basada en la confianza y la apertura de mente", planteó. "[Hay que] establecer una comunicación desde una edad temprana y poner reglas, un marco estructurado, para el uso de internet, porque todos van a entrar".
"A estas alturas, es una habilidad vital que se ha vuelto prácticamente fundamental para los adolescentes, así que va a ocurrir", añadió. "Lo que hace falta es que la supervisión parental les ayude a saber cómo hacer que esas conexiones sean seguras".

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_133110.html

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