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sábado, 5 de noviembre de 2016

Los profesores se rebelan contra la huelga de deberes

Los profesores se rebelan contra la huelga de deberes

Hay una chica de 12 años que estudia en un instituto de Madrid. Su madre la ha animado a que disfrute de su tiempo libre durante hoy y mañana y se presente el lunes ante sus profesores con los ejercicios en blanco. Sin hacer. La cría no lo tiene tan claro. «No me gustan los deberes», expresa, «pero tengo que hacerlos, es mi obligación».
La huelga contra las tareas escolares que comienza este fin de semana en los centros públicos de las distintas comunidades autónomas produce situaciones tan raras como ésta: padres que animan a sus hijos a dejar la mochila aparcada en un rincón y niños a la contra de sus progenitores, empeñados en hacer los problemas de Matemáticas y aprenderse de memoria el vocabulario de Inglés. La insólita convocatoria -no hay precedentes en España- se celebra con la rotunda oposición de los profesores y con la censura del Gobierno.
El nuevo portavoz del Ejecutivo, el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, manifestó ayer que la huelga es «muy mala idea» porque demuestra «desconfianza en el profesorado». Reconoció que existe un debate en la sociedad en torno a este asunto, pero consideró que la propuesta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (Ceapa), que anima a no hacer deberes durante los fines de semana de noviembre, no es el camino más adecuado.
«Ha llegado el momento de no hacer huelgas, sino de entrar en el espíritu colaborativo del Pacto Nacional por la Educación. Discutamos las cosas ahí, porque empezar una política de huelgas, cuando eso no está en el ambiente...En un tema como éste, que requiere sosiego y contar con las opiniones de los expertos, me parece que este tipo de medidas no son las correctas», expresó Méndez de Vigo en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.
Los sindicatos docentes, por su parte, están bastante molestos con la Ceapa, una confederación que representa a unas 12.000 asociaciones y en torno a tres millones de familias. Los más suaves califican la huelga de «inoportuna» y «desafortunada». Los más indignados dicen que es «una barbaridad» y «un disparate descabellado». Lo que la mayoría de docentes ha transmitido a las organizaciones sindicales es que van a desoír las peticiones de la Ceapa y van a continuar como hasta ahora; es decir, poniendo deberes.

"No es el momento"

Ninguno discute que haya que reflexionar sobre los tiempos y el formato que tienen actualmente las tareas, aunque todos consideran que «no es de las cuestiones más urgentes que necesita la educación en estos momentos», tal y como expresan Francisco García, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO, y Maribel Loranca, responsable del sector de Enseñanza de FESP-UGT.
«Llamamos a las familias al sentido común para no generar crispación en un momento en que el ministro va a presentar un Pacto de Estado. Dedicar a este debate uno de los seis meses fijados para alcanzar el acuerdo no me parece adecuado», reflexiona García.
La Ceapa replica que sí que es pertinente abordar ahora el tema, porque, sobre el hecho puntual de los deberes, se asienta toda una reflexión sobre el sistema educativo y sobre «la necesidad de abandonar modelos pedagógicos que ya no funcionan» que debe quedar recogida en el Pacto de Estado, según su presidente, José Luis Pazos. Las familias de la escuela pública (las de la privada no hacen huelga) se preguntan, en definitiva, si los deberes, como los exámenes, los libros de texto o la concepción tradicional del aula, «tienen cabida en una sociedad que se ha transformado aceleradamente y en la que hay mucha resistencia a abandonar el pasado».
Mario Gutiérrez, presidente del sector de Educación de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), señala que la campaña «parte del principio perverso de considerar que los deberes son un castigo o una falta de inteligencia pedagógica cuando forman parte del proceso de enseñanza y aprendizaje».
«Las tareas para casa están planificadas y programadas y permiten al alumno trabajar a solas consigo mismo en los contenidos que ha aprendido en clase. Son un refuerzo de los conocimientos y una forma de descubrir cuáles son sus lagunas o dificultades. Fomentan su autonomía personal y el esfuerzo y crean un hábito de trabajo», explica.

"Maleduca a los alumnos"

Añade que, con la huelga, «se está desautorizando a los profesores y dejándolos a los pies de los caballos», a la vez que se «maleduca a los alumnos». «El mensaje que se transmite al niño es que el padre manda más que el profesor y puede hacer lo que le dé la gana y que las órdenes son arbitrarias y pueden cumplirse o no. Pero, por desgracia, tenemos que cumplir con las órdenes, aunque no nos apetezca. La vida es así.Considerar que el niño es infeliz por tener tareas u obligaciones es una falacia en la que solemos caer los padres. El niño no sufre cuando tiene tareas, el niño necesita normas porque, si no, se produce un vacío en él».
En su opinión, tras la cuestión de los deberes se esconde otro asunto: la sobreprotección de los padres. Gutiérrez cuenta que «es muy habitual» que estudiantes que hasta 6º de Primaria sacaban notas aceptables, «porque sus padres hacían con ellos los deberes», lleguen al instituto y se pongan a suspender. Asegura también que, con demasiada frecuencia, los profesores se encuentran con dibujos que es imposible que hayan sido realizados por los niños. «La sobreprotección se ha generalizado mucho y ahora, además, se ha vuelto impertinente. Ya no es sólo que yo sobreprotejo a mi hijo, sino que exijo que otros lo sobreprotejan».
CSIF hizo ayer un llamamiento a las familias para que no secundaran la huelga de deberes. «Apelamos al sentido común para que los padres no atiendan este ejercicio de insumisión», afirma también Nicolás Fernández Guisado, presidente del sindicato Anpe.
En su opinión, la convocatoria es «desproporcionada» y «no tiene sentido» porque «atenta contra la libertad de cátedra y el principio de autonomía pedagógica y organizativa de los centros»; «socava la autoridad académica»; «perjudica la buena convivencia escolar», y «va contra el rendimiento académico del alumno».
Fernández Guisado afirma que los deberes son «positivos» si «son adecuados y proporcionados con la etapa educativa». En su opinión, en Infantil no son necesarios. En Primaria, no deben suponer más de media hora o tres cuartos de hora. Y, en Secundaria, basta con que lleven una hora u hora y media, a lo sumo. Pero también reconoce que es muy difícil «dar recetas» porque «hay alumnos que necesitan más tiempo para hacerlos que otros».
Méndez de Vigo sostiene que es muy difícil regular esta cuestión y poner limitaciones. Los parlamentos de la Comunidad de Madrid, Canarias, Murcia y Cantabria han aprobado recomendaciones para racionalizarlos, pero regiones como Castilla-La Mancha no son partidarias de establecer normas concretas al respecto.

 http://www.elmundo.es/sociedad/2016/11/05/581d038a46163fb46d8b45f8.html

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