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lunes, 16 de febrero de 2015

Enfermeras y matronas denuncian que las doulas fomentan 'prácticas de canibalismo'

Una sanitaria atiende a una mujer que está dando a luz.Enfermeras y matronas denuncian que las doulas fomentan 'prácticas de canibalismo'

Una situación inaudita. Así es como definen la situación en España ante la inacción del Ministerio de Sanidad frente a la actividad de las doulas. El Consejo General de Enfermería ha presentado un informe donde ponen de manifiesto prácticas que "no están reguladas ni en la UE ni en nuestro país" que llegan a fomentar hasta el canibalismo. El documento, que ha sido enviado a Sanidad y al Fiscal General del Estado, pretende poner fin a la acción de una figura que no existe legalmente y que "está poniendo en riesgo la salud de la madre y del bebé".
Las figura de las doulas está contemplada en la "Estrategia de atención al parto normal en el Sistema Nacional de Salud", realizada por el Ministerio de Sanidad en 2007 y revisada en 2010. En este documento se describe "la permanencia en forma continua de una persona acompañante elegida por la parturienta (pareja, familiar, amiga) o personal sanitario (partera, doula, enfermera) que brinde apoyo personalizado durante el parto". Sin embargo, no se desarrolla su papel o funciones ni cómo debe ser su formación.
Hace tres años, Emilia Redondo, matrona de Atención Primaria de la región de Murcia, recibió una consulta de una mujer que llegaba deprimida tras haber dado a luz un hijo y haber seguido los consejos de varias doulas. "Llegó con un desgarro en el clítoris, con mastitis, con depresión... Le habían dicho que no llevara al niño al pediatra, que no hicera caso a su marido ni a su madre". A raíz de este caso, Redondo empezó a investigar la actividad de estas doulas que no existen legalmente en España "y como oficio no cumple los requisitos exigidos".
Esa investigación puso de manifiesto algunos hechos: "Para ser doula se piden cursillos de 10 semanas a un precio de 1.500 euros, que adjudican un título falso e ilegal. Sus líderes son otras doulas y 'expertos' en distintas técnicas extravagantes como sacerdotisas de la Rosa Blanca, renacedores, yoga de la voz...", reza el informe.
En total se han identificado 547 doulas ("aunque habrá muchas más"), que utilizan páginas web y redes sociales para anunciarse. Por la atención al embarazo, parto y postparto, se suele cobrar unos 1.200 euros, aunque cada doula fija servicios y tarifas.
"A diferencia de la profesión de matrona, que está regulada por la CE desde 1985, la actividad de la doula no está regulada y está vulnerando las competencias de las matronas", ha señalado Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería.
Además del intrusismo, el informe destaca algunas prácticas que consideran de riesgo para el bebé y la mujer. Una de ellas es la placentofagia o el acto de alimentarse de la propia placenta. "Defienden que es una práctica común en animales mamíferos y por eso dan recetas de cómo tomar la placenta, por ejemplo en batido", explica Rosa Isabel Molina, matrona. Algunas páginas web también recomiendan encapsular la placenta, y alegan a "protocolos del departamento de salud ocupacional de EEUU para poder obtener la titulación oficial de encapsuladora de placenta. Algo que he podido hacer yo misma sin ninguna otra labor que imprimirme el título, falso claro está".
Por otro lado, como denuncia Gloria Boal, vocal de la Comisión Nacional de Especialidades de Matronas, las doulas envían mensajes equívocos sobre la actuación de las matronas. Llegan hasta afirmar que nosotras, las matronas, violamos a las mujeres y cito textualmente: "cada vez que le metemos los dedos en la vagina a una mujer, la estamos violentando. Si lo hacemos sin pedirle permiso, la estamos violando. Cada vez que se le hace una episiotomía a una mujer, la estamos violentando. Si se hace sin pedirle permiso, estamos mutilándola salvajemente". Esto, para Boal, es una falsedad y lo único que genera en la embarazada es un mayor miedo y rechazo hacia los profesionales sanitarios que sí están preparados para disminuir los posibles riesgos del embarazo y parto.
Porque estas prácticas suponen un riesgo para la Salud Pública, el Consejo General de Enfermería ha enviado este informe a la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y al Fiscal General del Estado para "que se tomen las medidas necesarias". No obstante, se quejan de que ya lo hicieron el 24 de julio de 2014 y "lo único que dijeron fue que valorarían esta figura de la doula en la próxima revisión de la Estrategia sobre parto natural. Pero, ¿esto cuándo será? No podemos dejar por más tiempo esta situación", afirma González Jurado.
Sin embargo, algunas doulas consultadas por EL MUNDO muestran su desacuerdo con las conclusiones de este informe. "No sé cómo lo han hecho. No han hablado con las asociaciones de doulas", afirma Ruth Cañadas, doula de Madrid que lleva desde 2012 acompañando a mujeres en su embarazo y parto.
Cañadas asegura que la información que dan a las madres "está basada en la evidencia científica. Seguimos el plan de parto del Ministerio o las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud". Y aunque reconoce que "hay madres que se comen la placenta o que no cortan el cordón umbilical hasta que no se cae, yo no lo he hecho. Es algo que a mí nunca me ha pasado, pero conozco casos de mujeres que piden esto y nosotras debemos respetar su voluntad".
En estos tres años ejerciendo como doula, Cañadas asegura que su papel es "acompañar a la mujer en su proceso. No asistimos partos, estamos en el parto". Sin embargo, reconoce que a sus oídos le ha llegado información de que algunas doulas, "sobre todo en Galicia", sí están atendiendo partos solas. "Ése es el intrusismo real. Pero no es algo que ocurra en todo el colectivo". Y asegura que es la matrona la que debe ser la responsable del parto. "Pero el problema es que las matronas no pueden estar durante todo el parto, mientras que las doulas sí. Y esa presencia es un beneficio muy grande para las madres".
En cuanto al informe y a las acusaciones que se hacen en él hacia las doulas, Cañadas explica que éstas son muy graves. "Entiendo el malestar porque hay intrusismo, pero lo que se debería es atacar directamente a las personas que no actúan bien y no a un colectivo".
 
 http://www.elmundo.es/salud/2015/02/16/54e1e5d822601dcd748b4581.html
 

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