¿A quién creer en el caso #barshakira?
.Gracias a Twitter, a veces es más interesante el drama que rodea a la publicación de una noticia que el drama que la conforma. Ayer volvió a ocurrir, cuando un hashtag creado por la revista Cuore se convirtió en trending topic mundial. Se trataba del críptico #barshakira y aparecía en todos los tuits que comentaban la exclusiva que llevaba la revista en el número de esta semana: Shakira había abandonado a Gerard Piqué y se había ido de Barcelona porque este la había estado engañando con la modelo israelí Bar Refaeli. Pero más interesante que la noticia es la historia de cómo fue recibida en Twitter. La red social es cada vez más el epicentro del mundo del corazón, el lugar que junta a famosos, revistas y público. Cuore empezó a jalear a sus seguidores el martes por la noche, asegurando que el notición que llevaban en el número que se publicaría el miércoles saldría "hasta en el Telediario". Propuso el hashtag guasón y polisémico #barsaquira, que luego cambió por el más llano #barshakira. Tan orgullosos estaban de la noticia que ayer tuitearon sobre ella unas 90 veces, en una cascada de crecientes hipérboles.Si la historia terminase aquí, sería la de un éxito descomunal. Pero a las once de la noche de ayer, cuando el tema ya había sido comentado hasta la saciedad, Piqué desmontó el trending topic con un tuit de lo más intencionado:En el fondo, lo de que fuera cierto no lo decía ni el texto. Lo que la revista calificaba de notición eran tres fotos de Shakira, vestida de negro, entrando en el aeropuerto del Prat en Barcelona. Según razonaba el texto que las acompañaba, la cara seria de la cantante colombiana solo podía indicar que había roto su relación con el defensa del Barcelona. Como no constaba el destino del viaje, debía de estar huyendo a un lugar desconocido. Si a esto se suma el hecho de que Bar Refaeli también pasa mucho tiempo en Barcelona y últimamente ha mostrado un comportamiento inexplicablemente culé (comparando a Leo Messi con Supermán o luciendo una camisa blaugrana), la lógica deductiva del reportaje concluía que a lo mejor, tal vez, es posible que igual se pudiera hablar de una aventura entre ella y Piqué.
Todo era, pues, una bonita historia con los clásicos recursos del género del corazón: un famoso que se sale de la norma, aunque sea yéndose al aeropuerto, cuatro datos, un par de rumores y varias conclusiones propias en forma de pregunta. Hay muy pocas afirmaciones, y son todas tan básicas que no se le pueden echar en cara a los autores. Formalmente hablando, el texto se adhiere a las normas del juego.
Lo que sí se podría, si acaso, es reprochar la desaforada insistencia del Twitter de Cuore, que en todo momento dio a la noticia una importancia tremenda, a veces incluso dando por hecho su veracidad. Fue el creciente entusiasmo en sus 90 tuits de ayer lo que elevó #barshakira a trending topic mundial (el corazón y los trending topics de Twitter suelen llevarse muy bien porque ambos se basan en la popularidad y no en la relevancia o la veracidad), con lo cual, unos 277 medios recogieron la noticia como si los rumores fueran fundados.(Entre las reacciones del público, por cierto, ¿por qué se celebró tanto el buen gusto en mujeres de Piqué y se hizo tanta burla de Shakira? ¿Hubiera sido así si ella le hubiera engañado a él con otro?)
Todo esto implica fiarse de que la foto de Piqué con Shakira correspondía, efectivamente, a anoche y no a un archivo. E ignorar que Bar Refaeli y Shakira pasan mucho tiempo en Barcelona pero nunca a la vez.
Pero ese no es el debate. El debate es si podemos darle más credibilidad a un medio que no ha tenido en Twitter la mesura que sí ha tenido en el papel a la hora de no contar nada en concreto. De nuevo: lo interesante no es la noticia. Es la historia de la noticia.
http://blogs.elpais.com/tuitologia/2012/05/a-quien-creer-en-el-caso-barshakira.html
“Dios es amor mejor con humor” trata de acercar El Antiguo Testamento a todos. La dosis de humor intenta facilitar la comprensión del Libro Santo. Siempre con respeto y con matices didácticos nunca pierde la parte espiritual y sensible de un conjunto de textos tan antiguos como actuales. Para traernos a un Dios que sigue con nosotros. Que nos perdona a pesar de las torpezas y debilidad del hombre. Que sigue con el pueblo elegido. Porque los elegidos somos los que nos dejamos elegir.
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