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domingo, 6 de mayo de 2012

DILDO, VIBRADOR, ARTE. Recientes colaboraciones entre artistas contemporáneos de prestigio y fabricantes de juguetes eróticos parecen demostrar una vez más aquello de que el arte no tiene fronteras

¡Es un dildo! ¡Es un vibrador! ¡Es arte!

Recientes colaboraciones entre artistas contemporáneos de prestigio y fabricantes de juguetes eróticos parecen demostrar una vez más aquello de que el arte no tiene fronteras. Una escultura creada en las instalaciones de una fábrica de juguetes eróticos o vibradores customizados con street art o con grabados de autor en series limitadas otorgan un nuevo sentido al arte erótico. Hoy es posible disfrutar del arte... literalmente.
 
Via Fun Factory
Se llama Jim O. Y ahí donde lo ves, tan de rodillas y con esos ojazos de estar viendo a la Virgen, no está rezando. Su miembro viril de campeonato, su flequillo con volumen que visto de espaldas parece un culo en pompa y esa boca abierta y carnosa podrían llevarnos a pensar que se trata de un talismán para encontrar novio. Desde luego, está diseñado ergonómicamente para jugar al kamasutra con sus prójimos. Podría ser primo lejano de cualquier dildo de diseño con forma de sirena o de pingüino, al fin y al cabo Jim O también está elaborado en diez vibrantes colores y fabricado en 100% silicona de primera calidad. Pero no nos equivoquemos: esto es una pieza de arte. 

El padre de la criatura, algunos ya lo habréis adivinado por los rasgos de la cara que son ya un sello distintivo de sus personajes, es Boris Hoppek (Alemania, 1970): un artista multidisciplinar afincado en Barcelona, parco en palabras y prolífico en el desarrollo de una obra contundente que abarca gráfica, fotografía, graffiti, escultura, instalaciones, videos y art toys hechos a mano, configurando un imaginario que combina criaturas y escenarios casi infantiles con grandes dosis de sexo, vaginas, desnudos femeninos y curiosas reflexiones sobre nuestra obesesión con la sexualidad y el papel de la mujer en Oriente y Occidente. Para este verano se anuncia una gran exposición suya sobre sexo -"¡¡Sólo sexo!!"- y yo estoy ya contando los días.
 

Boris Hoppek, manos a la obra 

Hechos y pintados a mano, en una edición limitada de 500 piezas, el capricho para coleccionistas cuesta 100 euros y está a la venta aquí. Jim O no es el primer art toy deliberadamente sexy, pero sí el primero que surge de la colaboración entre un artista y un fabricante de juguetes eróticos: Fun Factory, el templo de la silicona en Bremen, fue fundado en 1996 por Dirk Bauer y Michael Pahl, tras experimentar en la mesa de la cocina con el molde de un dildo en forma de pequeño pingüino. A partir de allí, Fun Factory se encargó casi a título individual de la primera transformación estética ocurrida en el mundo de los juguetes eróticos, oponiendo al realismo de los juguetes old school un reino de fantasía y colores en el que desfilan sonrientes delfines, orugas, castores, sirenas, fantasmas, gusanitos, ángeles, diablos, coches y hasta platillos voladores.
 

Curtis Kulig & LELO

Esta pareja tan guapa ya no es pareja. Pero han reciclado su relación en una amistad con derecho al arte y al negocio, que en nuestros tiempos viene a ser lo mismo. Juntos han creado el "Love Me Sex Kit", el primer kit sexual reutilizable del mundo para promover la sostenibilidad. Ni más ni menos. Él es Curtis Kulig y ella es Yael Aflalo. Si eres un/a fashion victim con pretensiones artísticas y conciencia ecológica, esto es para ti. Por 195 dólares, a la venta aquí.
 
Love Me Sex Kit via lovemewashere
Curtis Kulig (Dakota del Norte, 1981) ha inundado esquinas, fachadas, techos y medianeras de Nueva York, Los Angeles, París y Tokyo con un “tag” que, a fuerza de obsesión, repetición y tal vez por la insólita ternura de un mensaje poco frecuente en el testosterónico mundo del street art, terminó por convertirse en una obra de arte interdisciplinar y en constante reinterpretación, saltando de la calle a las galerías, del grabado al video, y ahora pourquois pas? a un kit erótico festivo con conciencia ecológica y eslógan molón: “Salvando la Tierra a través del sexo”. Su colaboradora en el proyecto es Yael Aflalo, una diseñadora de moda conocida por la reinterpretación de prendas y tejidos vintage del colectivo de diseñadores que dirige, The Reformation, y co-fundadora de las tiendas homónimas en Nueva York y LA.
 

Kulig rotulando con la legendaria tinta Krink via Krink.com
 

Inspiración y tags para el Love Me Sex Kit en el atelier de The Reformation via Fashionologie
 Cada kit se presenta en una bolsa hecha a mano con materiales reciclados en el estudio de The Reformation en Los Angeles. En su interior, encontramos una selección de básicos para los juegos preliminares “tuneados” con diversos tags de Curtis Kulig: un antifaz de seda (“Never Sleep”), un tanga de seda de edición limitada (“Love Me”), tatoos temporales con frases para adornar el cuerpo (“Fuck Me, “Hurt Me” y “Love Me”), un paquete de condones Trojan de edición limitada con la leyenda “I Hate Myself” y el vibrador con silueta de pintalabios Mia by Lelo personalizado con el tag “Love Me”, que esconde bajo la tapa un disco USB para poder recargarlo enchufándolo al ordenador, en consonancia con el espíritu sostenible del kit.

Jamie Hewlett & JimmyJane
JimmyJane, la marca estadounidense de juguetes eróticos de diseño, ha utilizado a modo de lienzo sus vibradores más famosos, los Little Chroma con forma de puros, para plasmar los personajes dibujados por Jamie Hewletten para el el club londineses Kabaret 's Prophecy, en una edición limitada y numerada de 1500 piezas para coleccionistas titutlada Ultimate Member Limited (278 €).
A Jamie Hewlett (Horsham, 1968) puede que le conozcas por un par de ocurrencias suyas. Si leías cómics en los 80s, lo recordarás por esa maravilla en viñetas que es el cómic Tank Girl, del que fue co-creador junto a Alan Martin. Y si no habías nacido en los 80, tal vez te suene por ser el co-fundador de la banda virtual Gorillaz, junto a Damon Albarn de Blur. Un artista gráfico integral, Jamie Hewlett ha hecho cómics, discos, publicidad, animación, decorados, ópera y hasta mochilas y es, sin duda, uno de los poster boys de la cultura pop británica en su fase comercial post-punk.http://blogs.elpais.com/eros/2012/04/es-un-dildo-es-un-vibrador-no-es-arte.html

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