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lunes, 16 de mayo de 2016

¿Saben los médicos tratar a una niña mutilada?

¿Saben los médicos tratar a una niña mutilada?

Unos 200 millones de niñas en todo el mundo han vivido en sus carnes el horror de la mutilación genital femenina. En unos de 30 países -la mayoría africanos, pero también asiáticos- casi toda chica menor de 15 años es mutilada sin que haya una mínima discusión al respecto.
Fuera de estos lugares, afortunadamente, este macabro procedimiento está ausente del día a día de las consultas médicas, y las únicas noticias que los sanitarios tienen de él es a través de reportajes que muestran testimonios de niñas mutiladas en la lejana África. Pero esto está cambiando, ya que los movimientos poblacionales están llevando la mutilación genital femenina a todo el mundo.
En muchos sitios, la ablación es una convención social, y como tal, es seguida mayoritariamente por miles de familias. Esta práctica, que consiste en la extirpación sin razón médica de la totalidad o parte de los órganos genitales femeninos, está socialmente aceptada en muchos lugares, a pesar de que no tiene ningún beneficio médico, sino todo lo contrario. Pero el miedo al rechazo, la necesidad de ser aceptadas, y la creencia de que es lo 'correcto', junto a otros falsos mitos como que "asegura la fidelidad" o "fortalece el matrimonio", siguen llevando a muchas familias a continuar sometiendo a sus hijas a este doloroso y traumático proceso.
Normalmente, los médicos locales no cuestionan esta práctica. De hecho, muchas veces son los propios sanitarios quienes llevan a cabo las mutilaciones, siguiendo la errónea creencia de que el proceso será más seguro si está medicalizado. ¿Pero qué pasa con las niñas que en su día fueron mutiladas en sus países y ahora viven fuera, en países donde la ablación no es habitual?
A menudo, los médicos que atienden a estas mujeres que han emigrado con sus familias se encuentran sin las herramientas suficientes para abordar sus problemas de forma adecuada. Es por esto que la OMS cree que ha llegado el momento de que todos los médicos del mundo, vivan donde vivan, conozcan cuáles son las necesidades específicas de una niña mutilada, que van mucho más allá de un clítoris extirpado.
Así, la organización médica ha presentado hoy en la conferencia mundial Women Deliver, inaugurada este lunes en Copenhague y que se extenderá hasta el jueves, una guía pensada específicamente para que el personal sanitario -especialmente el de atención primaria- sepa cómo manejar las secuelas que puede tener una niña mutilada.
La OMS ha aprovechado el evento más grande sobre los derechos de las mujeres que se ha celebrado en los últimos años, en el que participan más de 5.000 personas y que tiene representación de 169 países, para presentar al mundo este exhaustivo documento que pretende asegurar que todos los clínicos tienen la información necesaria para dar la mejor atención a esa niña que hace un tiempo fue sometida a un proceso que no es común en donde vive ahora.
Con frecuencia, médicos de todo el mundo que nunca han recibido formación sobre la mal llamada 'circuncisión femenina', no están preparados para atender a las mujeres que la han sufrido. No saben cómo abordar este tema tan sensible y con tantas implicaciones. Y precisamente ésa es la razón de ser de esta guía. "Tener acceso a esta información puede prevenir nuevos casos, y asegurar que millones de mujeres que han sufrido la mutilación genital femenina reciban la ayuda que necesiten", expresaba hoy Flavia Bustreo, representante de la OMS.
Además de, obviamente, pedir a los médicos de cualquier parte del planeta que se nieguen a participar de este proceso que constituye una violación de los derechos más básicos, la OMS aporta una detallada lista de las consecuencias que puede acarrear la ablación. Una niña mutilada tiene más posibilidades de sufrir infecciones como el tétanos, de tener problemas urinarios o de enfrentarse a más complicaciones en el momento de dar a luz. Algunas, incluso, morirán a causa de la mutilación, y otras necesitarán futuras cirugías que reconstruyan su vagina. Otras tantas tendrán que lidiar con secuelas psicológicas.
Por eso, esta guía buscan orientar a esos médicos que se pueden encontrar en una situación hasta entonces desconocida para ellos pero que requiere de una actuación específica que puede marcar la diferencia para su paciente. Atendiendo al tipo de mutilación que la chica haya sufrido -hay tres distintos- se detallan las mejores prácticas que se sabe que funcionan a largo plazo. La remisión a consultas de atención psicológica, informar a la paciente sobre las posibilidades quirúrgicas que tiene, o asesorarle sexualmente para que sea capaz de disfrutar de sus relaciones son algunas de las recomendaciones que aparecen en este documento que acaba de publicar la OMS y que busca ser un paso más hacia la erradicación, final y definitiva, de la ablación.
 http://www.elmundo.es/salud/2016/05/16/5739d981468aeb19478b45dc.html

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