La Europa de los niños perdidos
Iba descalzo. Tenía los calcetines aún mojados por el Egeo, los zapatos colgados del cuello y una
pequeña bolsa de deporte donde llevaba su vida. El pasado diciembre Ali
desembarcaba junto a otros 60 extraños en la isla de Lesbos procedente
de Irak. Tenía 13 años. Iba, enviado por
su madre, en busca de la familia que ya tenía en Alemania desde
hacía meses. A lo largo de la ruta de los refugiados hasta Europa central, es común cruzarse con niños o adolescentes que viajan solos desde zonas de guerra. Ali iba perdido por una carretera del norte de la isla, buscando a algún compatriota al que unirse para
seguir el camino. En ese punto, presa fácil para las mafias que han paralizado, ante la falta de protección policial, por todo el recorrido de los refugiados. Según revela The Guardian,
Europol cree que hasta 10.000 menores como Ali "han podido caer en
manos de mafias para usarlos como esclavos" o, simplemente, "han desaparecido". Sólo en Italia, donde parte
de la manutención y el alojamiento de estos solicitantes de asilo ha
sido gestionada por la Camorra o la Cosa Nostra, han perdido el rastro
de 5.000 menores según Brian Donald, el jefe de Europol. Como denuncia
la propia policía italiana, muchos niños que quedan bajo el paraguas de
estos grupos criminales acaban como correos de la droga, mientras que
las niñas ejercerán como prostitutas. Otros 1.000 se han extraviado de
las estadísticas en Suecia. Nadie, salvo las mafias, sabe nada de ellos.
Según Save the Children, hasta
26.000 menores no acompañados han llegado a Europa durante
todo 2015. Desde el comienzo de la crisis, el cuidado de los menores no acompañados resultó un problema para
los Estados
implicados en la ruta. Hay muchos ejemplos. Como pudo comprobar este
diario, las autoridades de la isla de Kos, ante la falta de
infraestructuras, decidieron meter a estos niños y adolescentes en un calabozo
policial junto a criminales adultos. La explicación era que así los
tenían controlados. ACNUR tuvo que mediar para enviarlos a centros de
menores en Atenas a la espera de que algún familiar los reclamara.
Algunos son huérfanos, con lo que será difícil que alguien vaya a por
ellos. Algunos de ellos venían con sus padres pero
los perdieron en naufragios en el Egeo, como el desastre del pasado mes de octubre frente a Lesbos, en el que más de 150 personas perdieron la vida.
Todos los socorristas recuerdan la imagen de dos niñas pequeñas
rescatadas que esperaban en el puerto de Mitilene a que alguien les
diera alguna pista de sus padres que se habían ahogado minutos antes
.Por si fuera poco, las ONG que han proporcionado socorro, alimento, ropa seca, abrigo y cuidados médicos por toda la ruta pueden
quedar "criminalizadas" por la Unión Europea. Según denuncia la
organización Statewatch, el Consejo de Ministros europeos trabaja en un
borrador que "ignora" la excepción que protege a las ONG de las
acusaciones de tráfico de personas. Si se aprobara, cualquier particular
que ayude a los refugiados de alguna manera puede ser acusado de "tráfico de seres humanos". Son muchas las familias que han ido enviando menores a Europa conforme conseguían ahorrar los 1.250 euros que piden de media las mafias del Egeo. Los menores se inscribían en los centros de control de Frontex desplegados en las islas griegas. Casi todos aseguraban que viajaban acompañados para
seguir el viaje, si no se arriesgaban a permanecer retenidos. Algunos lo conseguían. Ahora
según Europol, no se tienen noticias de dos de cada cinco. Un escándalo mayúsculo en Europa en pleno siglo XXI. Desde
mucho antes de que lleguen a las islas griegas (en Turquía miles de niños sirios ya trabajan
en su industria textil)
hasta que llegan a su destino, la desprotección y ausencia de
autoridades es tangible. Ese vacío ha sido tomado por las mafias, que
trasladan a solicitantes de asilo a precios de usura y les proporcionan
alimentos de tercera calidad con tarifas de restaurante parisino. Es la
externalización de servicios, ni siquiera planificada sino alcanzada por
la propia dejadez de la Unión Europea, que no ha puesto en marcha ni
uno sólo de sus grandes recursos organizativos en este
crisis, pese a que existen protocolos estudiados para aliviar un éxodo
como este. La mafia, pues, se ha encargado de ellos. Es el problema de
permitir que los lobos cuiden de las ovejas.http://www.elmundo.es/internacional/2016/01/31/56ae41c6268e3e146e8b45b5.html

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